¿Qué es el suelo pélvico y por qué deberías conocerlo?
Seguro que has oído hablar del suelo pélvico, pero ¿sabes realmente qué es y por qué es tan importante a lo largo de tu vida? Hoy te lo cuento de forma sencilla.
¿Qué es el suelo pélvico? Características básicas
Imagina una hamaca o una cesta muscular que cierra la parte baja de tu pelvis. Ese es tu suelo pélvico: un conjunto de músculos, ligamentos y tejidos que sostienen órganos clave como la vejiga, el útero y el recto.
Tiene tres aberturas importantes: la uretra (por donde orinas), la vagina y el ano.
Funciones principales del suelo pélvico
No solo sirve de "soporte". Sus funciones son vitales:
Sostener los órganos pélvicos en su sitio.
Controlar la continencia (pis y heces). Relaja los esfínteres cuando quieres ir al baño y los cierra cuando no toca.
Intervenir en la función sexual (ayuda en las sensaciones y en el placer).
Actuar como estabilizador junto con los músculos del core (abdomen y espalda).
Por qué es tan importante en la mujer durante toda su vida
Tu suelo pélvico cambia contigo. Es clave en cada etapa:
Infancia y adolescencia: sentar una buena base de hábitos (no aguantarse el pis, posturas correctas).
Edad fértil: un suelo pélvico tonificado mejora la salud sexual y previene pérdidas de orina al hacer deporte.
Embarazo, parto y postparto (momento estrella): aquí es cuando más se exige y más hay que cuidarlo.
Menopausia: la bajada de estrógenos puede debilitar los tejidos. Un suelo pélvico entrenado envejece mucho mejor.
La importancia extra en el embarazo, parto y postparto
En el embarazo: el peso del bebé, los cambios hormonales (relaxina) y el estreñimiento frecuente debilitan el suelo pélvico. Cuidarlo desde el primer trimestre previene problemas futuros.
En el parto: el paso del bebé estira muchísimo estos músculos. Un parto vaginal largo, con fórceps o episiotomía puede dañarlos más. Pero incluso con cesárea, el embarazo ya los ha sobrecargado.
En el postparto: es normal sentir que "todo está más flojo". Los primeros 40-50 días son clave para empezar con ejercicios suaves (si tu matrona lo aprueba). Un buen postparto evita incontinencia y prolapsos años después.
Problemas que pueden aparecer (y que no son normales, aunque sean frecuentes)
Un suelo pélvico débil o demasiado tenso puede causar:
Pérdidas de orina al toser, saltar, reír o correr (incontinencia de esfuerzo).
Ganas urgentes de ir al baño que no puedes aguantar (incontinencia de urgencia).
Pérdidas de gases o heces (incontinencia anal).
Sensación de peso o "bulto" en la vagina (prolapso o bajada de un órgano).
Dolor en relaciones sexuales.
Dificultad para vaciar bien la vejiga o el recto.
Si tienes alguno, no te aguantes. Se puede tratar.
Cuidados básicos para tu suelo pélvico (día a día)
Pequeños gestos que marcan la diferencia:
No aguantarte el pis "por si acaso". Ve al baño solo cuando notes ganas reales.
Evita el estreñimiento: come fibra, bebe agua y no empujes fuerte al defecar.
Al levantar peso (cochecito, compras, otro hijo), hazlo con la espalda recta y sin bloquear la respiración.
Aprende a toser o estornudar con un pequeño "refuerzo" consciente del periné (como si apretaras suavemente antes del estornudo).
No uses siempre protectores "por si pierdo un poco": la vagina necesita respirar y a veces enmascaras un problema que se puede arreglar.
Ejercicios de suelo pélvico: los Kegel y mucho más
Los famosos ejercicios de Kegel (paso a paso)
Son contracciones y relajaciones voluntarias del suelo pélvico. Hazlos cuando estés vacía de pis.
¿Cómo localizar los músculos?
Imagina que quieres parar el chorro de pis (pero no lo hagas sólo imagínalo) o aprieta como si quisieras retener gases.
También puedes meter un dedo limpio en la vagina y notar la presión al apretar.
Rutina básica (para tonificar):
Siéntate o túmbate cómoda, con piernas ligeramente separadas (y vejiga vacía).
Contrae el suelo pélvico como si lo subieras hacia dentro y arriba. Aguanta 3-5 segundos.
Relaja completamente 5 segundos (tan importante como contraer).
Repite 10 veces. Descansa un minuto.
Haz 3 series al día (mañana, tarde y noche).
Variante rápida (para reflejos): contrae y suelta muy rápido (como un parpadeo). 10 repeticiones seguidas.
Otras medidas muy útiles para cuidar y tratar el suelo pélvico
Conos o pesas vaginales: pequeñas pesas que introduces y debes mantener dentro mientras caminas o haces tareas. Entrenan la contracción refleja. Consulta con tu fisio especialista en suelo pélvico antes.
Biofeedback: una máquina que te enseña en pantalla si estás contrayendo bien. Muy útil cuando no se sienten los músculos.
Electroestimulación: impulsos suaves que hacen contraer el músculo. Ideal para casos de mucha debilidad o cuando no hay sensibilidad.
Fisioterapia pélvica especializada: la mejor opción si tienes un problema establecido. Incluye masaje cicatricial (postparto con episiotomía), liberación de puntos gatillo, reeducación postural, etc.
Pilates o hipopresivos: ejercicios de respiración y postura que ayudan a que el suelo pélvico trabaje en armonía con el abdomen.
Un último consejo
Escucha a tu cuerpo. Si notas algo raro (pérdidas, peso, molestias), no pienses que "es normal después de ser madre" o "por la edad". El suelo pélvico se entrena y se recupera. La mayoría de los problemas tienen solución. Eso sí, busca un profesional que sepa de suelo pélvico y se adapte a tu momento vital (embarazo, parto, posparto, menopausia,...), porque puede haber contraindicaciones en algunas técnicas (por ejemplo los hipopresivos durante el embarazo), o hacer adaptaciones (como pilates para embarazadas) .
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