¿Por qué me duelen los ligamentos en el embarazo?

Las molestias en los ligamentos  se deben a una combinación de factores que se producen durante el embarazo:

  • El aumento del peso  y crecimiento del útero que hace que se tensen.

  • El cambio postural al modificarse el centro de gravedad por el crecimiento del bebé. Al crecer la tripa, tu pelvis se inclina hacia adelante (hiperlordosis lumbar).


    Esto cambia los ángulos de tracción de los ligamentos: Unos se estiran más de la cuenta (los de la zona anterior de la pelvis) y otros se acortan y se irritan (los de la zona posterior). Ejemplo claro: El ligamento sacroilíaco posterior se comprime y duele justo encima del glúteo, sobre todo al estar de pie mucho rato o al subir escaleras.



  • Fatiga muscular: Normalmente, los músculos ayudan a los ligamentos a estabilizar las articulaciones. Pero en el tercer trimestre:

    • Los músculos abdominales están estirados y débiles (especialmente si hay diástasis).

    • El suelo pélvico soporta peso extra y puede fatigarse.

    • Los glúteos se inhiben por la postura y la inactividad.

    Resultado: Los ligamentos quedan solos haciendo el trabajo de estabilización, se sobrecargan y duelen.

  • Relaxina: La relaxina es una hormona producida por el cuerpo lúteo (en el ovario) durante las primeras semanas y, a partir del segundo trimestre por la placenta y la decidua (tejido que recubre el útero). Su nombre viene de su función principal: "relajar"  principalmente los ligamentos:

    • De la sínfisis del pubis: La relaxina permite que los dos huesos púbicos se separen ligeramente (de 2-3 mm a 5-7 mm, a veces más) para que la cabeza del bebé pueda pasar durante el parto.

    • De las articulaciones sacroilíacas: Afloja la unión entre el sacro y los iliones (huesos de la cadera). Esto da más movilidad a la pelvis, pero también inestabilidad.

    • Redondos y úterosacros: Los que sujetan el útero. Al relajarse, el útero puede crecer sin tanta tensión, pero pueden aparecer los famosos "dolores de ligamento redondo" (punzadas en la ingle). Los ligamentos redondos van desde la parte superior del útero hasta la ingle. A medida que el útero crece, los ligamentos que lo sujetan tienen que soportar cada vez más peso y se tensan como cuerdas de guitarra. Cualquier movimiento brusco (estornudo, tos, levantarte rápido) los estira de golpe y duele muchísimo (dolor agudo, punzante, en la ingle o bajo vientre) y desaparece al pararte o sentarte despacio.

    • De pies y tobillos: Se aflojan, cayendo el arco plantar. Es la causa del aumento de talla de zapato (a veces permanente)

    • De muñeca: Puede contribuir al síndrome del túnel carpiano del embarazo (hormigueo y dolor en manos y dedos.

En el postparto la relaxina cae rápido, pero los ligamentos tardan 4-6 meses en recuperar su tensión normal. Ten en cuenta que si estás con lactancia materba, la prolactina mantiene cierta laxitud. Sigue cuidando las articulaciones y evitando impactos durante al menos 3-4 meses después del parto.

La relaxina es tu aliada para el parto, pero puede ser una molestia durante el embarazo. No puedes eliminarla, pero sí:

  • Adaptar tu entrenamiento (fuerza en rango medio, sin estiramientos forzados).

  • Escuchar el dolor (si duele en la pelvis, no fuerces la separación de piernas).

  • Fortalecer los músculos para compensar la laxitud ligamentosa.

Si el dolor pélvico es intenso (te impide caminar, subir escaleras o abrir las piernas para vestirte), consulta con un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico o tu obstetra. En algunos casos, la relaxina produce una diástasis de la sínfisis púbica (separación excesiva) que necesita tratamiento específico.

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