El hipnoparto se basa en técnicas de respiración que ayudan a gestionar el dolor y a relajarse durante el parto. Las dos principales son la respiración ascendente, para la fase de dilatación, y la respiración descendente, para el momento del expulsivo. A continuación, te explico cómo se realizan y en qué se diferencian.
La respiración ascendente (fase de dilatación)
Esta técnica se utiliza durante la primera fase del parto, la dilatación. Su objetivo es ayudar a la persona a mantener la calma, gestionar las contracciones y asegurar una buena oxigenación para ella y para el bebé.
Cómo se realiza: Consiste en realizar respiraciones profundas con un ritmo específico. Se inspira en 4 tiempos y se espira en 8. Si al principio cuesta mantener el ritmo, se puede empezar con una espiración de 6 tiempos. Lo habitual es realizar tandas de 4 respiraciones seguidas, ya que suelen coincidir con la duración de una contracción. No obstante no es necesario que cuentes los segundos, lo importante es que la espiración sea más larga.
Su función principal: La respiración ascendente promueve una buena oxigenación del cuerpo, ayuda a calmar la mente, relaja la musculatura y sirve como un foco de atención durante las contracciones, lo que puede hacer que el proceso sea más llevadero. Es una técnica muy beneficiosa que también se puede usar en otros contextos para combatir la ansiedad.
La respiración descendente (fase de expulsivo)
Esta técnica se utiliza en la segunda fase del parto, el expulsivo, para ayudar a que el bebé descienda por el canal de parto.
Cómo se realiza: Se diferencia de la ascendente en que no sigue un conteo estricto. La dinámica es la siguiente: se realiza una inspiración rápida para llenar los pulmones y, al espirar, se dirige el aire hacia abajo con un propósito, como si se quisiera soplar una vela o empujar suavemente.
Su función principal: Esta respiración, como su nombre indica, está orientada a acompañar el movimiento del bebé hacia el exterior, canalizando el esfuerzo de forma más dirigida. Un buen momento para practicarla es al ir al baño, familiarizándose con la sensación.
Otras técnicas complementarias
El hipnoparto no se basa únicamente en la respiración. Para potenciar su efecto, se combina con otras herramientas:
Visualizaciones: Se utilizan para acompañar y dar fluidez a la respiración. En la fase ascendente, se pueden imaginar imágenes de apertura, como una flor que se abre o un globo que se infla. En la fase descendente, es útil visualizar el descenso del bebé, por ejemplo, con la imagen de una hoja que cae de un árbol o el agua de un río que fluye.
Vocalizaciones: Emitir sonidos, como un suave "aaaaa" al espirar, puede ayudar a prolongar la exhalación y a relajar la mandíbula y el periné.
Consejos prácticos para practicar
Practica con antelación: Familiarízate con ambas técnicas durante el embarazo. Practicar a diario te ayudará a que, el día del parto, la respiración fluya de manera natural e instintiva.
Usa la técnica que mejor te funcione: No hay una sola forma de hacerlo. Elige los ritmos y las visualizaciones con las que te sientas más cómoda. Al final, el objetivo es que tu cuerpo y tu mente encuentren su propio ritmo.
Confía en tu cuerpo: Aunque estas herramientas son de gran ayuda, recuerda que tu cuerpo está perfectamente preparado para el parto. Utiliza la respiración como un recurso más, pero confía en su sabiduría innata.
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