¿Por qué sangran las encías y la nariz durante el embarazo?

 

Si estás embarazada y al cepillarte los dientes ves sangre en el cepillo o al sonarte la nariz encuentras pequeñas manchas rojas, no te asustes. Es más común de lo que crees y, aunque molesto, en la mayoría de los casos es una molestia normal de esta etapa.

Vamos a explicarte por qué ocurre, qué puedes hacer al respecto y cuándo debes consultar con un especialista.

La causa principal: hormonas y mayor riego sanguíneo

Durante el embarazo, tus niveles de estrógenos y progesterona se disparan. Esto provoca dos efectos clave:

  1. Aumento del volumen de sangre (hasta un 50% más) y mayor flujo sanguíneo hacia las mucosas.

  2. Los vasos capilares se vuelven más frágiles y permeables, lo que facilita pequeñas hemorragias ante roces o cambios de presión.

Además, la respuesta inflamatoria de tu cuerpo se modifica, haciendo que las mucosas reaccionen de forma exagerada a irritantes como la placa bacteriana o el aire seco.


Sangrado de encías: gingivitis y épulis del embarazo

Gingivitis del embarazo

Afecta a más de la mitad de las futuras mamás, incluso en mujeres que nunca habían tenido problemas dentales. Síntomas típicos:

  • Encías rojas, inflamadas y sensibles.

  • Sangrado fácil al cepillar o al usar hilo dental.

  • Mal aliento o sabor metálico.

¿Por qué aparece? La placa bacteriana que siempre está en tus dientes provoca una reacción inflamatoria mucho más intensa debido a las hormonas. Si no se controla, puede evolucionar a periodontitis.

Épulis del embarazo

Es un bulto rojizo o violáceo que crece en la encía, normalmente entre los dientes. Suena feo, pero es benigno (no canceroso). Suele aparecer en el segundo trimestre y puede sangrar con mucha facilidad, incluso al comer.

Tratamiento: Si no molesta, se deja estar porque suele desaparecer tras el parto. Si duele, sangra mucho o interfiere con la masticación, un dentista puede extirparlo (mejor en el segundo trimestre).

¿Debo dejar de cepillarme si sangro?

¡No! Es el error más común. Si dejas de cepillar las zonas que sangran, la placa se acumulará más y la inflamación empeorará, creando un círculo vicioso.

Consejos para el cepillado en el embarazo:

  • Usa un cepillo de cerdas suaves (tipo "sensitive").

  • Cepilla con movimientos suaves y circulares, no con fricción agresiva.

  • No olvides el hilo dental a diario (sin miedo, al principio puede sangrar más, pero mejora en 1-2 semanas).

  • Prueba enjuagues con agua tibia y sal (una cucharadita en un vaso de agua) o colutorios sin alcohol específicos para encías sensibles.

  • Acude al dentista para una limpieza profesional. El segundo trimestre es el momento más seguro para tratamientos dentales no urgentes.

Si la gingivitis persiste, tu dentista puede recomendarte una curetaje suave o enjuagues con clorhexidina bajo supervisión.


👃 Sangrado nasal (epistaxis) en el embarazo

Al igual que las encías, la mucosa de la nariz se vuelve más vascularizada y frágil. Además, el aumento del flujo sanguíneo y la congestión nasal típica del embarazo (rinitis del embarazo) favorecen la aparición de pequeñas hemorragias, sobre todo al sonarte, al cambiar de temperatura o si el ambiente es seco.

¿Cómo actuar si te sangra la nariz?

  1. Siéntate y ligeramente inclina la cabeza hacia adelante (nunca hacia atrás, para no tragar sangre).

  2. Pellizca suavemente la parte blanda de la nariz (justo debajo del hueso) durante 5-10 minutos.

  3. Aplica frío sobre el puente nasal con un paño húmedo o hielo envuelto.

  4. Si pasados 20 minutos no para, o el sangrado es muy abundante, acude a urgencias.

Prevención del sangrado nasal:

  • Usa un humidificador en tu habitación, sobre todo en invierno o climas secos.

  • Aplica gel de vaselina o soluciones salinas dentro de la nariz (con un bastoncillo) para mantener hidratada la mucosa.

  • Evita sonarte con fuerza. Suena suave y por una fosa cada vez.

  • Bebe abundante agua para mantenerte hidratada.


Otros sangrados de mucosas

También es frecuente notar un pequeño sangrado en las heces (por hemorroides) o al limpiarte. Aquí el mecanismo es similar: vasos dilatados y frágiles en la zona anal. En ese caso, aumenta la fibra, la ingesta de agua y consulta a tu médico para cremas seguras en el embarazo.

¿Cuándo debo preocuparme?

La mayoría de estos sangrados son leves y ocasionales. Sin embargo, acude a tu matrona o médico si:

  • El sangrado de encías es muy abundante o no mejora con una buena higiene.

  • El épulis crece rápidamente, duele o impide comer.

  • El sangrado nasal requiere más de 20 minutos para parar, reaparece varias veces al día o tienes sensación de mareo.

  • Asocias el sangrado a moretones en la piel, cansancio extremo o palidez (podría indicar anemia o un problema de coagulación).


En resumen: normal, pero no lo dejes pasar

El sangrado de mucosas en el embarazo es fisiológico y manejable. Mantén una higiene dental meticulosa (sin violencia), hidrata tus fosas nasales y consulta a tu dentista para una revisión. La buena noticia es que, en la inmensa mayoría de los casos, desaparece por completo tras el parto.

Y recuerda: el embarazo no es motivo para descuidar tu salud bucodental. Al contrario, cuidar tus encías y tu nariz es también cuidar de tu bebé.

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